Actualizado: sep 28



Los corazones mexicanos, también conocidos como milagros son un elemento típico de la artesanía mexicana, muy popular actualmente por ser un elemento fabuloso para decorar espacios. Los más conocidos son los de hojalata y latón, pero también existen de madera con medallitas de metal clavadas… esos son los tan famosos Milagritos.

Actualmente el estado de Oaxaca, San Miguel de Allende y Michoacán son los principales productores de este tipo de artesanías y podemos encontrar una enorme variedad de diseños, motivos y colores.


Milagritos Mexicanos La Santísima

Cuando un milagro sucede, normalmente los fieles agradecen montando una medalla de bronce en iglesias, templos o santuarios. Estas medallas son muy particulares, de diseños increíbles y depende del origen del milagro cumplido, el tipo de medalla con el que se debe agradecer. Por ejemplo, si alguien fue aliviado del brazo, se usará una figurita de un brazo o si alguien tiene un problema en la pierna, se colgará una pierna para pedir que se salve, un sagrado corazón para mal de amores, una niña o niño para pedir por los hijos.

Hay medallas de todo tipo , de ojos, senos, cabezas, brazos, piernas, casa, niños, etc…al final la interpretación del agradecimiento se lo da cada uno.


Milagritos Mexicanos La Santísima

Hay registros de Hernán Cortés agradeciendo a través de un milagrito el haber sobrevivido a una picadura de escorpión. Normalmente, los milagritos eran confeccionados por las propias personas en tela, madera y pintura de modo que mostraban su devoción por el santo. Las personas más adineradas podían mandar a hacerlos utilizando oro. La razón por la que hoy en día los milagritos mexicanos sean conocidos como corazones, es que la mayoría de estos están decorados por medallas del sagrado corazón. Esto hace que además se funda con la práctica de poner “detentes” en la puerta y así ahuyentar a las malas energías.


Milagritos Mexicanos La Santísima
San Miguel de Allende

San Miguel de Allende, un pueblo del estado de Guanajuato, está lleno de corazones. Todo gira en torno a los

milagritos.La tradición de los corazones de latón ha hecho a esta artesanía una de las más representativas y conocidas de la ciudad, pero su fama no solo se debe a sus historias, y es que empezó a tomar relevancia a raíz de la entrada de uno de los alcaldes de San Miguel de Allende, quien lo usó como elemento principal en su campaña política, de ahí el sector de turismo cambió su slogan de “La Puerta de México” a “El Corazón de México” y todo el diseño y campañas se hicieron alrededor de este famoso milagrito.

En fin… úsalo como quieras, como protección, como ofrenda, para decorar tus espacios o regalarlos como símbolo de buenos deseos.






La lucha libre mexicana es una mezcla de deporte y secuencias teatrales que en México es el deporte-espectáculo más popular.

Hay antecedentes que señalan que las primeras luchas se realizaron en 1863.

Utilizan una máscara para ocultar su identidad verdadera y crear una imagen que les dé una personalidad especial.

Los luchadores pueden poner en juego su máscara al enfrentar un combate contra otra máscara.

Otra muestra del gran folklore mexicano.

Cuando un luchador ha alcanzado el éxito es común que su descendencia quiera seguir con la tradición luchística que deja su padre/madre.

Cuando un hijo sanguíneo del luchador se quiere dedicar a la lucha libre y adoptar el nombre del personaje del padre, añade a su nombre "hijo de". Por ejemplo, El Hijo del Santo, Hijo de Lizmark o Hijo del Perro Aguayo. También hay luchadores que, aunque no son hijos de otros, toman el seudónimo de otros, añadiendo la palabra "Jr."; por ejemplo, Rey Mysterio Jr. es sobrino del "Rey Misterio", mientras que "Hijo de Rey Misterio" es su hijo cosanguíneo.

Otra muestra del gran folklore mexicano.

La Catrina fue creada por el caricaturista José Guadalupe Posada para hacer una representación metafórica de la alta clase social en México que prevalecía antes de la Revolución. De acuerdo con la tradición mexicana, se cree que la muerte, más específicamente la memoria de nuestros fieles difuntos, nos da un sentido de identidad, ayudándonos a arraigarnos a nuestra cultura y a nuestra comunidad. Esta prestigiosa y eterna compañera la asociamos también, paradójicamente, al placer de vivir ante la inminencia de la muerte. La Catrina, con su traviesa sonrisa nos invita a vivir el momento, y a través de la música y la danza, encontrar el sentido de la vida. La doble identidad de La Catrina nos recuerda que la vida es aquí, ahora... y eternamente.

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